Con el tema de la cultura política se abre una perspectiva importante para el análisis de los procesos que derivan en la configuración de las estructuras de poder, fundamentalmente en aquellos aspectos que atañen a las representaciones simbólicas, a las identidades políticas y a la estructuración de alternativas hegemónicas. A pesar de que el tema de la cultura política reviste una condición de actualidad, no obstante, han estado siempre presentes a lo largo de todo el desarrollo de la teoría social una serie de categorías que pudieran enmarcarse dentro de esta perspectiva, aunque de manera subyacente, siendo una de las más importantes la noción de ideología.
Es de amplio conocimiento que el concepto de ideología ha sido acuñado en la teoría social y política por la tradición marxista; es también sabido por otra parte que el desarrollo de ese concepto ha sido tratado por disciplinas científicas como la antropología, la sociología en general y, hoy por hoy, por las teorías de la comunicación; y a pesar de que en la propia obra de Marx las reflexiones a su respecto no son generalizadas en sus trabajos propiamente políticos (La lucha de clases en Francia y el Dieciocho Brumario de Luís Bonaparte), nadie duda de la importancia que este legado tiene para el ulterior desarrollo de la ciencia política. Intentaremos analizar la importancia del concepto de ideología en una de las obras más polémicas de Carlos Marx por la importancia que tiene a la hora de establecer los hitos en la evolución intelectual de su pensamiento, tal como lo es la “Ideología Alemana”, a partir de la particular lectura que lleva a cabo Paul Ricoeur en un par de conferencias dictadas en 1975 y publicadas en la obra “Lectures on Ideology and utopia”.
Comenzaremos por destacar en primer lugar la connotación que en la referida obra de Marx se le da al concepto de ideología en tanto que “inversión”, y más aún como “deformación”. Tenemos en esa obra, a decir de Ricoeur, un texto propiamente marxista afirmación que tiene como propósito distinguir esta etapa de aquella llamada pre-marxista. La aclaratoria responde a la importancia de ubicar con precisión el marco conceptual del texto. Incluso quienes descartan los escritos del Marx joven (como por ejemplo Althusser), consideran a esta obra como un texto de transición, en el sentido de que se establece a partir de allí la brecha que separa las dos etapas del pensamiento en los escritos de Marx. Podría decirse incluso que constituye las bases para todos los escritos propiamente marxistas, para diferenciarlos de las interpretaciones posteriores.
La cuestión para Recoeur está precisamente en situar correctamente la brecha o, como lo diría Althusser, la ruptura epistemológica entre los textos ideológicos y antropológicos tempranos, y los escritos maduros, para ubicar con certeza en cual está el texto de la ideología Alemana. El asunto en cuestión abre dos perspectivas al mismo tiempo y la interpretación marxista puede variar decisivamente dependiendo de cual es la valoración que se dé a un u otra alternativa.
La ideología alemana se deslinda claramente de entidades como: la conciencia en sí, y todos aquellos conceptos que pertenecen al pensamiento Feuerbachiano y por ende a la tendencia hegeliana en la filosofía alemana. Si bien tales conceptos pueden considerarse como superados, no obstante, no está claro hacia donde enrumbar los nuevos conceptos. La primera alternativa que a la que se refiere el autor consiste en que los viejos conceptos son reemplazados por entidades como modo de producción, fuerzas productivas, relaciones de producción y clases, que corresponden al típico vocabulario marxista. Según este enfoque estas “entidades objetivas” podrían definirse fuera de toda alusión a los sujetos individuales. Si se opta por esta alternativa, el verdadero punto de partida del marxismo implica la noción emergente de la base real. La base real se convierte en la infraestructura, y la ideología está vinculada a esta base como una superestructura. La tendencia mayor en el marxismo ortodoxo se enfoca en estos conceptos de base real y superestructura, de infraestructura y superestructura. El énfasis se coloca en esta acepción en las entidades objetivas y en la exclusión de las implicaciones individuales en este proceso.
Desde esta perspectiva la Ideología Alemana es marxista en el sentido que coloca delante a la base material de las entidades anónimas, en vez de las representaciones y fantasías centradas alrededor de la conciencia. La conciencia es considerada por completo el lugar de la ideología.
La segunda perspectiva abierta por la Ideología Alemana tiene una orientación muy distinta. Las clases y todas las demás entidades colectivas- Modo de producción, fuerzas productivas, relaciones de producción, etc.-, no son consideradas las bases primordiales sino sólo las bases para una ciencia objetiva. En este enfoque más radical, las entidades objetivas están fundamentadas por la vida real, por la vida de los individuos.
Es de amplio conocimiento que el concepto de ideología ha sido acuñado en la teoría social y política por la tradición marxista; es también sabido por otra parte que el desarrollo de ese concepto ha sido tratado por disciplinas científicas como la antropología, la sociología en general y, hoy por hoy, por las teorías de la comunicación; y a pesar de que en la propia obra de Marx las reflexiones a su respecto no son generalizadas en sus trabajos propiamente políticos (La lucha de clases en Francia y el Dieciocho Brumario de Luís Bonaparte), nadie duda de la importancia que este legado tiene para el ulterior desarrollo de la ciencia política. Intentaremos analizar la importancia del concepto de ideología en una de las obras más polémicas de Carlos Marx por la importancia que tiene a la hora de establecer los hitos en la evolución intelectual de su pensamiento, tal como lo es la “Ideología Alemana”, a partir de la particular lectura que lleva a cabo Paul Ricoeur en un par de conferencias dictadas en 1975 y publicadas en la obra “Lectures on Ideology and utopia”.
Comenzaremos por destacar en primer lugar la connotación que en la referida obra de Marx se le da al concepto de ideología en tanto que “inversión”, y más aún como “deformación”. Tenemos en esa obra, a decir de Ricoeur, un texto propiamente marxista afirmación que tiene como propósito distinguir esta etapa de aquella llamada pre-marxista. La aclaratoria responde a la importancia de ubicar con precisión el marco conceptual del texto. Incluso quienes descartan los escritos del Marx joven (como por ejemplo Althusser), consideran a esta obra como un texto de transición, en el sentido de que se establece a partir de allí la brecha que separa las dos etapas del pensamiento en los escritos de Marx. Podría decirse incluso que constituye las bases para todos los escritos propiamente marxistas, para diferenciarlos de las interpretaciones posteriores.
La cuestión para Recoeur está precisamente en situar correctamente la brecha o, como lo diría Althusser, la ruptura epistemológica entre los textos ideológicos y antropológicos tempranos, y los escritos maduros, para ubicar con certeza en cual está el texto de la ideología Alemana. El asunto en cuestión abre dos perspectivas al mismo tiempo y la interpretación marxista puede variar decisivamente dependiendo de cual es la valoración que se dé a un u otra alternativa.
La ideología alemana se deslinda claramente de entidades como: la conciencia en sí, y todos aquellos conceptos que pertenecen al pensamiento Feuerbachiano y por ende a la tendencia hegeliana en la filosofía alemana. Si bien tales conceptos pueden considerarse como superados, no obstante, no está claro hacia donde enrumbar los nuevos conceptos. La primera alternativa que a la que se refiere el autor consiste en que los viejos conceptos son reemplazados por entidades como modo de producción, fuerzas productivas, relaciones de producción y clases, que corresponden al típico vocabulario marxista. Según este enfoque estas “entidades objetivas” podrían definirse fuera de toda alusión a los sujetos individuales. Si se opta por esta alternativa, el verdadero punto de partida del marxismo implica la noción emergente de la base real. La base real se convierte en la infraestructura, y la ideología está vinculada a esta base como una superestructura. La tendencia mayor en el marxismo ortodoxo se enfoca en estos conceptos de base real y superestructura, de infraestructura y superestructura. El énfasis se coloca en esta acepción en las entidades objetivas y en la exclusión de las implicaciones individuales en este proceso.
Desde esta perspectiva la Ideología Alemana es marxista en el sentido que coloca delante a la base material de las entidades anónimas, en vez de las representaciones y fantasías centradas alrededor de la conciencia. La conciencia es considerada por completo el lugar de la ideología.
La segunda perspectiva abierta por la Ideología Alemana tiene una orientación muy distinta. Las clases y todas las demás entidades colectivas- Modo de producción, fuerzas productivas, relaciones de producción, etc.-, no son consideradas las bases primordiales sino sólo las bases para una ciencia objetiva. En este enfoque más radical, las entidades objetivas están fundamentadas por la vida real, por la vida de los individuos.
El concepto de vida real en tanto que conducida por individuos reales viene a determinar una posición central. En este caso, la ruptura epistemológica en Marx ocurre no entre la primacía de la conciencia en tanto que ideológica y cierto colectivo o entidades anónimas, sino dentro de la noción de lo humano en sí mismo.
La distinción entre el énfasis del joven Marx, y su influencia hegeliana, en la humanidad como conciencia y el énfasis de Marx en la Ideología Alemana, está en la humanidad en tanto real, individuos vivos. Si la línea divisoria está ubicada aquí, la interpretación del pensamiento marxista como un todo es realmente diferente. Ya no es la estructura del capital la base última (fundamento primordial), por el contrario, el capital refleja una abstracción metodológica en última instancia arraigada en la vida de los individuos. Esto es particularmente importante para tomar una posición sobre esta interpretación, porque el concepto de ideología que Marx utiliza en este texto no es opuesto a la ciencia sino a la realidad. Así entonces, en la Ideología Alemana lo ideológico es lo imaginario como opuesto a lo real. Consecuentemente la definición del concepto de ideología depende de qué es la realidad –clases o individuos- respecto de la cual la ideología es contrastada.
La distinción entre el énfasis del joven Marx, y su influencia hegeliana, en la humanidad como conciencia y el énfasis de Marx en la Ideología Alemana, está en la humanidad en tanto real, individuos vivos. Si la línea divisoria está ubicada aquí, la interpretación del pensamiento marxista como un todo es realmente diferente. Ya no es la estructura del capital la base última (fundamento primordial), por el contrario, el capital refleja una abstracción metodológica en última instancia arraigada en la vida de los individuos. Esto es particularmente importante para tomar una posición sobre esta interpretación, porque el concepto de ideología que Marx utiliza en este texto no es opuesto a la ciencia sino a la realidad. Así entonces, en la Ideología Alemana lo ideológico es lo imaginario como opuesto a lo real. Consecuentemente la definición del concepto de ideología depende de qué es la realidad –clases o individuos- respecto de la cual la ideología es contrastada.
No obstante, aclara Ricouer, para preservar la posibilidad de las dos lecturas, veremos de hecho la ambigüedad que el texto permite. Se puede leer, por una parte, como un texto sobre individuos reales en sus vidas reales o como un texto acerca de las clases; como un vocabulario de la producción y ya no un vocabulario de la vida.
En las obras tempranas Marx caracteriza que es “lo real”, importante para su posterior concepto de ideología, la cual define como “lo que no es real”. La contraposición en la Ideología Alemana es entre Ideología y realidad y no como en el marxismo posterior, entre ideología y ciencia. De manera que esta obre es el fundamento de todas las obras de Marx, específicamente marxistas (marcianas). Allí relaciona la ideología con la realidad –que es lo que interesa a Ricoeur- aunque Marx las coloque en oposición. A Ricoeur no le interesa saber si Marx fue históricamente exacto acerca del papel de la industria a comienzos del capitalismo; más bien le interesa la estructura epistemológica de la obra de Marx.
En las obras tempranas Marx caracteriza que es “lo real”, importante para su posterior concepto de ideología, la cual define como “lo que no es real”. La contraposición en la Ideología Alemana es entre Ideología y realidad y no como en el marxismo posterior, entre ideología y ciencia. De manera que esta obre es el fundamento de todas las obras de Marx, específicamente marxistas (marcianas). Allí relaciona la ideología con la realidad –que es lo que interesa a Ricoeur- aunque Marx las coloque en oposición. A Ricoeur no le interesa saber si Marx fue históricamente exacto acerca del papel de la industria a comienzos del capitalismo; más bien le interesa la estructura epistemológica de la obra de Marx.
En la Ideología Alemana Marx llega a definir la realidad por la praxis –la actividad humana productiva- y la ideología por su oposición a la praxis.
Contrariamente a Feuerbach, para Marx la fuente verdadera de la actividad humana es la praxis y no la conciencia. En la Ideología Alemana reemplaza la conciencia por el “individuo vivo” que en los manuscritos todavía conservaba un énfasis idealista. Marx es también un desafío al marxismo posterior que ve en fuerzas estructurales anónimas –clase, capital- como los agentes activos de la historia. El concepto de ideología de Marx pone en tela de juicio la autonomía asignada a los productos de la conciencia.
La base de la anterior argumentación está en Marx en la Ideología Alemana, en donde, a la vez que define a la ideología como deformación, admite que debe haber un “lenguaje de la vida real” que existe antes de la representación. Esto es clave para combatir todo las interpretaciones dualistas, economicistas y deterministas que derivan en la oposición entre verdad- falsedad, ciencia-ideología.
Para Ricoeur el problema de la ideología no es una decisión entre lo falso y lo verdadero sino una deliberación sobre la relación entre representación (vorstellunge) y praxis. La deformación es uno de los niveles dentro del modelo y no, como en Marx, el modelo de la ideología misma, pues la deformación es la caracterización propia de la ideología cuando las representaciones pretenden autonomía. Si en Marx, representación y practica, encarnar una relación de oposición, en Ricoeur, la relación constituye más bien una conjunción. La representación constituye una dimensión constitutiva de la esfera de la praxis, de allí que para Ricoeur, el lenguaje de la vida real es el discurso de la Praxis; no es el lenguaje mismo –una representación lingüística- sino que es la estructura simbólica de la acción.
Referencia bibliográfica:La base de la anterior argumentación está en Marx en la Ideología Alemana, en donde, a la vez que define a la ideología como deformación, admite que debe haber un “lenguaje de la vida real” que existe antes de la representación. Esto es clave para combatir todo las interpretaciones dualistas, economicistas y deterministas que derivan en la oposición entre verdad- falsedad, ciencia-ideología.
Para Ricoeur el problema de la ideología no es una decisión entre lo falso y lo verdadero sino una deliberación sobre la relación entre representación (vorstellunge) y praxis. La deformación es uno de los niveles dentro del modelo y no, como en Marx, el modelo de la ideología misma, pues la deformación es la caracterización propia de la ideología cuando las representaciones pretenden autonomía. Si en Marx, representación y practica, encarnar una relación de oposición, en Ricoeur, la relación constituye más bien una conjunción. La representación constituye una dimensión constitutiva de la esfera de la praxis, de allí que para Ricoeur, el lenguaje de la vida real es el discurso de la Praxis; no es el lenguaje mismo –una representación lingüística- sino que es la estructura simbólica de la acción.
Ricoeur, Paul, Lectures on Ideology and utopia, New York, Columbia University Press, 1986, “Marx: The German Ideology (1) y (2)”
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